
Sobre mí
Detrás de la cámara hay una persona. Esa es la parte que importa.
Vas a confiarme uno de los días más importantes de tu vida. Lo mínimo es que sepas quién estará detrás de la cámara.

Soy Felipe, y antes que fotógrafo soy una persona bastante simple: me gusta la montaña, el campo, el silencio. Pero para entender por qué fotografío bodas hay que volver mucho más atrás. Crecí entre imágenes. Mi papá empezó vendiendo dulces en un cine del sur de Chile y terminó administrando el Cine El Biógrafo, en Santiago. Yo me crié entre las máquinas de la sala de proyección, mirando cómo la luz atravesaba el celuloide hasta volverse una historia en la pantalla.
Desde niño tenía una necesidad rara: plasmar lo que sentía en algo que se pudiera ver. Metía una foto con mi Konica o un video con mi Hi8 en cualquier tarea del colegio. Aun así estudié Administración, nada ligado a la imagen. La cámara volvió en 2013, cuando le compré una réflex a un compañero que necesitaba la plata. No la solté nunca más.
Ese mismo año conocí a Constanza. Nueve meses de relación a distancia y, en cada viaje, fotografiaba su sonrisa para tenerla cerca cuando estábamos lejos. Ahí entendí algo que lo cambió todo: el amor se puede fotografiar. Empecé a retratar a parejas de amigos y, en los matrimonios a los que me invitaban, sacaba fotos aunque ya hubiera un fotógrafo contratado. No lo podía evitar. Una boda es un banquete de emociones: nervios, angustia, y también paz, alegría, euforia.
Me casé con Constanza en 2014. Y cometí el error que hoy trato de evitarle a cada pareja: no contraté a un fotógrafo. Montamos la cámara sobre un trípode, apretamos el botón y posamos. No lo pensamos antes. No había nadie atento al día, esperando el gesto que se escapa, el detalle, la emoción que aparece sin avisar.
Por eso, cuando miro esas fotos, veo a dos personas mirando un lente. Están bonitas — pero no cuentan nada. No hay una historia. No hay momentos. No hay un detalle que me devuelva lo que sentimos ese día ni una imagen que me transporte de vuelta a él. Es el único arrepentimiento que tengo de mi matrimonio. Constanza no lo ve así: mirando esa misma foto me dijo «yo sí veo amor y felicidad en mi rostro». Y tiene razón — la emoción estaba ahí. Lo que no quedó registrado es todo lo demás: lo que pasó alrededor mientras nosotros dos mirábamos el lente. Y es la razón exacta por la que hoy fotografío como fotografío: para que ustedes puedan volver a su día entrando por la imagen — ver cada gesto, cada lágrima, cada detalle, y sentirlo otra vez. Sobre todo cuando quienes nos acompañaron ese día ya no estén.
Cuando decidí que esto iba en serio, me puse a buscar referentes. Así llegué al trabajo de Fran Russo, un fotógrafo español. Al principio miraba sus fotos. Después entendí que lo que estaba aprendiendo de él no era técnica: era una manera de mirar, y detrás de esa manera de mirar, una manera de entender la vida. Con los años dejamos de ser un fotógrafo y alguien que lo seguía de lejos. Nos hicimos amigos, y llegamos a compartir muchas más cosas que una amistad. Fran ya no está. Pero sigue estando en cada boda: en lo que decido mirar, en lo que decido no interrumpir, en por qué hago esto y no otra cosa.
Le debo demasiado como para resumirlo en un párrafo.
Antes de todo esto trabajé en empresas de tecnología, en un banco, en una agencia de aduanas de uno de los retailers más grandes del país. Ninguno me dio lo que de verdad buscaba. Hasta que un día dejé de nadar contra la corriente: renuncié y me dediqué a esto por completo. Hoy, gracias al legado de mi papá, a lo que me dejó Fran y al apoyo de Constanza, mi trabajo es contar con imágenes lo que una pareja siente el día que se casa.
Cómo es trabajar conmigo →Mi matrimonio, 2014. La cámara sobre un trípode. Sin fotógrafo — solo nosotros dos, posando.
“Descubrí que el amor se podía fotografiar — y desde entonces no he hecho otra cosa.”
Felipe A. Salazar
El respaldo de quienes ya vivieron su boda conmigo
No fotografío para un jurado. Fotografío para las parejas — y fueron ellas las que, siete años seguidos, de 2019 a 2025, me eligieron y me recomendaron a través de los Wedding Awards (WMA) de Matrimonios.cl, el portal de matrimonios más grande de Chile hasta su cierre en diciembre de 2025. Ese reconocimiento, repetido temporada tras temporada, es lo que hoy me posiciona como uno de los fotógrafos de bodas documentales más recomendados de la Provincia Cordillera.
- +200bodas registradas
- 10 añosdocumentando amor
- WMA 2025siete años seguidos, 2019–2025
Salen nuestras caras, no nuestra historia. Es lo que hoy no dejo que le pase a ninguna pareja.
“Más que un simple contrato de servicio, con Felipe se creó un lazo de amistad, calidad y confianza. Capturó cada emoción y detalle sin interrumpir los momentos íntimos.”
— Camila Ferenús G. · Google, octubre 2024
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Esa es mi historia.
Ahora permítanme contar la suya. Cuéntenme de su matrimonio y conversemos, sin compromiso.
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